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Los Límites me dan Libertad

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Los Límites me dan Libertad

“Los límites como un reflejo de la autoestima”.

 

“Sólo quien ha comprendido y aceptado sus propios límites puede decidir ordenar y humanizar sus acciones” (Zweig y Abrams).

 

En el ambiente de las terapias y el coaching, se desarrolla bastante la idea de poner limites y el impacto que tiene en la vida comenzar a realizarlo. Se habla de los límites como si todo el mundo entendiera lo mismo, lo cual no es cierto. No solo cada persona entiende los limites de una manera única, sino que también los experimenta de manera diferente.

 
Por lo que invito al lector que nos basemos en una misma comprensión de lo que es un “limite” según su etimología: Limite proviene del latin “limes”, cuyo genitivo es “limitis” que significa frontera o borde. Por lo que los limites atraviesan todos nuestros aspectos de la vida: desde el lugar donde vivo, el espacio privado de otras personas, hasta lo profesional y las relaciones interpersonales.

 

Hoy voy a profundizar en los limites interpersonales o con las personas con que nos relacionamos.
Primero comenzare describiendo de manera resumida la manera en que comenzamos a relacionarnos con los limites desde que éramos niños, adolescentes y adultos. Continuaré en segundo lugar mencionando los miedos que tenemos para poner límites, para finalizar con una propuesta de que la autoestima tiene directa relación con la manera en que nos relacionamos con los limites.
La espontaneidad, el juego, descubrir el mundo, llorar si es necesario para a los cinco segundos después poder reír sin rencor, son solo algunas de las infinitas características que tienen los niños de ir viviendo. Por lo que solo saben fluir y ser auténticos, hasta que llegan ciertas conductas que los padres y la escuela comienzan a limitar. Como es el caso de la rabia “no puedes gritar”, o llorar con gritos “No grites”, cumplir ciertos horarios “tienes que dormir ahora”, y así un centenar de ejemplos en que los niños van sintiendo que hay ciertas acciones que no pueden hacer. En un principio es sano darles limites a los niños, sin embargo, hay una estrecha línea entre poner limites y LIMITAR, lo cual sería impedir que la persona se exprese de manera autentica.

 

Es justamente sentirse “limitado” a ser uno mismo donde comienza en la niñez.
La adolescencia por su parte comienza el encuentro con la propia identidad, romper los limites que antes se seguían por los padres o escuela, para desarrollar un proceso de encuentro con uno mismo y de cuestionamiento de lo establecido. La rebeldía en esta fase es un grito interno de “quiero ser yo mismo” donde bien acompañada puede abrir caminos de autenticidad o en caso contrario, de mayor represión en el caso de ser castigado.

 

En la adolescencia quedan las marcas para tener la valentía de expresar lo que se siente o generar mayor miedo a hacerlo.
En la adultez comienza cuando tenemos que hacernos responsables de nosotros mismos, es decir, desde lo básico como cocinar para comer, trabajar y tener objetivos para organizar la vida. En esta fase, hay estructuras que respetar, organización del tiempo y prioridades que cumplir. El ser humano adulto se mueve entre limites que le pone el sistema y que va cumpliendo en la medida que puede y quiere. En esta fase del ciclo vital, es imprescindible la relación con las personas, desde compañeros de trabajo, amigos, pareja y la irrenunciable relación con uno mismo. Donde están las personas con mas ímpetu e iniciativa que toman decisiones, ponen limites y el resto los sigue o simplemente no se atreven a decir su desacuerdo dependiendo de la situación.
Existen un gran numero de adultos que no dicen lo que les molesta (porque de niño aprendieron a que la rabia es “mala”) o no ponen limites cuando se sienten pasados a llevar o humillados (dado que en la adolescencia generaron un mayor miedo a expresarse).

 

Lo anterior se podría desarrollar en muchos artículos, solo lo enuncie brevemente para entender un poco la Génesis de “la falta de poner límites”.
Para ello quiero describir las consecuencias en LA SALUD de no poner límites:

– Mayores índices de frustración
– Baja autoestima
– Insomnio
– Angustia
– Reactividad
– Impulsividad
– Depresión

 

Y así la lista puede continuar. No poner limites es un factor directo con el deterioro de la salud emocional y por lo tanto de la salud física.
Decenas de pacientes que me han tocado acompañar en sus procesos, han dejado de tomar medicación al momento de darle validez a la emoción de la rabia como una señal del cuerpo de poner límites, para luego comenzar a hacerlo en la vida cotidiana.
Se dan cuenta que no les enseñaron a poner limites, sino que solo aprendieron a limitarse a ellos mismos.

 

¿Cómo poner límites si no quieres molestar o hacer daño a otros?
Esa pregunta resume una gran cantidad de fantasmas que muchas personas tienen para no hacerlo, que en definitiva se traduce en priorizar el bienestar de los otros por sobre el de uno mismo. Y el principal miedo es el rechazo o abandono de poner el límite, como sería que te despidan de un trabajo, tu pareja termine la relación o que tus padres dejen de quererte.
Entonces nos vemos en la encrucijada de que comenzamos a quejarnos cada vez mas de la vida, a sentir menos motivación por vivir y a la vez envidiamos silenciosamente a quienes van armando su vida sin preguntar a los demás lo que sienten o piensan.
El bucle del adulto es el miedo a poner limites y la constante comparación con los demás.
Justamente es en este punto donde la autoestima se pone en juego. El amor a uno mismo, la aceptación y entender que no es algo que se reduzca a un tema de crecimiento personal, sino un elemento que toca todos los ambitos de la vida, la calidad de vida en una de sus principales factores, depende de la capacidad de decir esto si quiero y esto NO lo quiero.

 
¿De qué manera comenzar a poner limites si no tengo la experiencia de hacerlo?
Es necesario hacer énfasis que hay tantas maneras de poner limites como personas en el mundo, por lo que no hay una formula única para realizarlo. Dicho lo anterior, si hay un elemento transversal para quienes esten resonando con este tema: Hablar con la verdad.

 
Hablar con la verdad, es ser sincero contigo mismo y el otro, y abrir una conversación que, aunque tienes miedo de hablar, te das la oportunidad de hacerlo.
“Querido amigo: hay un tema que te quiero comentar, que no se muy bien como hacerlo, e incluso siento temor de decírtelo. Solo que ya no puedo seguir en silencio porque me esta afectando mi salud. Siento que solo te acercas a mi cuando tienes problemas, solo me llamas cuando quieres ser escuchado y la verdad, yo también necesito que me escuches y apoyes, porque estoy hace tiempo un poco triste, sin saber qué decisión tomar sobre mi trabajo o mi relación de pareja. Por lo que NO quiero seguir con este tipo de dinámica y preferiría que llames a otro si quieres hablar solo de tus problemas”
Esto es un ejemplo exagerado de como presentarse de manera autentica con alguien que no has puesto un límite, que se resume en hablar desde ti mismo y hablar de tus sentimientos y ponerlos sobre la meza.
Entonces poner limites es transparentar lo que sientes, y lo que sientes, esta en un espacio intimo de ti mismo y que muchos adultos prefieren esconder por no saber gestionarlo.
Tenemos opciones de seguir haciendo lo mismo con los mismos resultados, o hacer un acto de valentía de intentar aprender a quererse un poco más a través de poner límites, de validar tus “fronteras” de lo que es importante para ti.
Los límites en este nivel dan libertad, porque no hago las cosas por los demás, sino que por mí mismo.

 

“Soy libre de elegir, libre de expresarme y libre para cambiar el curso de mi vida a través de los límites”.

 

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Benjo Podlech

Benjo nació en Chile. Se ha formado en distintas disciplinas para el bienestar del ser humano: Psicología, PNL, Coach ontológico, Coaching Sistémico y Terapias complementarias. Tiene experiencia trabajando en: Formaciones en empresas, educación, formación de terapeutas, documentales, radio, charlas y talleres en Chile, Argentina y distintas regiones de España. Su principal característica es la creatividad, intuición, amor y entrega para el proceso de superación y crecimiento de las personas y grupos.“Cuando dejas de compararte, comienzas a encontrarte”. Benjo trabaja en español e inglés.